Actualmente la mayoría de los embarazos se da en la
adolescencia entre los 14 y 19 años de edad, y es que una de cada cinco mujeres
en el mundo ya tiene un hijo antes de los 18 años.
Según los expertos, la edad más apropiada para ser madre es
entre los 20 y los 35 años, ya que el riesgo para la salud de la madre y el
niño es mucho menor. El embarazo en la adolescencia se considera de alto riesgo
y conlleva más complicaciones. La adolescente no está preparada ni física ni
mentalmente para tener un bebé y asumir la responsabilidad de la maternidad.
Las adolescentes que se quedan embarazadas presentan en
muchos casos:
MALA ALIMENTACIÓN
Con carencia de
nutrientes esenciales para el buen desarrollo del bebé
PARTOS PREMATUROS
Hay un gran numero de bebes que nacen antes de la semana
37 de gestión
Sus bebes nacen con un bajo peso ya que la inmadurez de
su cuerpo hace que su útero no se haya desarrollado completamente
Algunas veces los bebes nacen con problemas de salud, trastornos
de desarrollo y malformaciones
En la adolescencia temprana, con menos de 14 años, el
impacto del embarazo se suma al del desarrollo puberal. Se exacerban los
temores por los dolores del parto; se preocupan más por sus necesidades
personales que no piensan en el embarazo como un hecho que las transformará en
madres. Si, como muchas veces ocurre, es un embarazo por abuso sexual, la
situación se complica mucho más. Se vuelven muy dependientes de su propia
madre, sin lugar para una pareja aunque ella exista realmente. No identifican a
su hijo como un ser independiente de ellas y no asumen su crianza, la que queda
a cargo de los abuelos.

En la adolescencia
media, entre los 15 y 16 años, como ya tiene establecida la identidad del
género, el embarazo se relaciona con la expresión del erotismo, manifestado en
la vestimenta que suelen usar, exhibiendo su abdomen gestante en el límite del
exhibicionismo. Es muy común que "dramaticen" la experiencia corporal
y emocional, haciéndola sentirse posesiva del feto, utilizado como
"poderoso instrumento" que le afirme su independencia de los padres.
Frecuentemente oscilan entre la euforia y la depresión. Temen los dolores del
parto pero también temen por la salud del hijo, adoptando actitudes de
auto cuidado hacia su salud y la de su hijo. Con buen apoyo familiar y del
equipo de salud podrán desempeñar un rol maternal, siendo muy importante para
ellas la presencia de un compañero. Si el padre del bebé la abandona, es
frecuente que inmediatamente constituya otra pareja aún durante el embarazo.
Algunas veces llegan a un estado de depresión cuando ya tienen al bebe, al darse cuenta que han
perdido algunas libertades, privilegios entre otras cosas.
En la adolescencia
tardía, luego de los 18 años, es frecuente que el embarazo sea el elemento que
faltaba para consolidar su identidad y formalizar una pareja jugando, muchas de
ellas, el papel de madre joven. La crianza del hijo por lo general no tiene
muchos inconvenientes.
Pueden dejar de estudiar y ponerse a trabajar, se van de su
casa y en muchas ocasiones son madres solteras.
A esta edad cuando ya tienen al bebe sufren mas y llegan a
deprimirse porque dejan muchos privilegios y se dan cuenta que no es lo mismo.

También las adolescentes sufren complicaciones psicológicas:
MIEDO A SER RECHAZADAS POR LA SOCIEDAD:
Muchas veces la mayoría de las personas llegan a criticar a
estas jóvenes, entonces se sienten aisladas y esto puede provocar un suicidio o
que se aíslen.
RECHAZO AL BEBE:
Son niñas y no desean asumir la responsabilidad, el tiempo y
las obligaciones que exige el ser madre. Sin embargo, esto también las hace
sentirse culpables, tristes y su autoestima se reduce. Algunas veces llegan a
maltratar al bebe o a no quererlo.
PROBLEMAS CON LA FAMILIA:
Comunicar el embarazo a la familia muchas veces es fuente de
conflicto e incluso rechazo por parte de su propio entorno, Los hijos de madres
y padres adolescentes suelen sufrir mayor tasa de fracaso escolar, problemas de
inserción social o de aprendizaje.
PREVENCIONES:
En cualquier caso, la mejor prevención es que los jóvenes
tengan una buena educación sexual desde el mismo seno de la familia. Es
importante informar sobre los riesgos y complicaciones del embarazo en la
adolescencia y todos los cambios que se producirán desde el momento en que la
adolescente quede embarazada.
La comunicación en la familia es esencial, por tanto, debe
haber un diálogo abierto y transparente para que los jóvenes tengan toda la
información a su alcance, teniendo en cuenta que el adolescente tiene cambios
en su forma de pensar, actuar y expresarse. Si tiene una buena comunicación con
la familia ella la guiara con amor y paciencia enseñándole lo bueno y lo malo.
Uso de métodos anticonceptivos.
Apoyar los programas de prevención de embarazos en la
adolescencia.